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Pastora Galván sintetiza en Mírame sus diez años con compañía propia

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Pastora Galván sintetiza en Mírame sus diez años con compañía propia

La XIX Bienal de Flamenco –un proyecto del Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla– presentó el nuevo espectáculo de la bailaora y coreógrafa Pastora Galván Mírame, una retrospectiva sobre sus diez años con compañía propia que se apreció por primera vez en el Teatro Lope de Vega el pasado miércoles 28.

En un ensayo abierto a la prensa, Galván ha explicado que, tras sus últimos y recientes estrenos, “me parecía un poco abusivo hacer otro espectáculo nuevo”, así que se ha decantado por revisitar fragmentos de La francesa, Pastora, &dentidades y Moratana.

“Es mi vida, lo que he hecho, lo que estoy haciendo y lo que aún haré”, de modo que el espectáculo avanzará coreografías que formarán parte de próximos montajes.

En esta ocasión, la artista sevillana vuelve a contar con la asistencia en la dirección de su hermano el bailaor y coreógrafo, Israel Galván, quien la ha ayudado en la selección del repertorio. Sobre el elenco que la acompaña, ha indicado: “Siempre he llevado cantaores y aquí solo quiero que me canten mujeres”. Son Angelita Montoya y La Tana “dos voces muy diferentes, raciales, con categoría”.

Antes del estreno de Pastora Galván, en el Teatro Lope de Vega se apreció el martes 27 el Directo del cantaor Antonio Reyes, Giraldillo al Cante en 2014, y Diego del Morao. Se trató de un concierto basado en el celebrado disco grabado en vivo en el Círculo Flamenco de Madrid el pasado año, sobre el que incluirán cantes nuevos, inéditos, para la ocasión.

Ese mismo día en San Luis de los Franceses, Antonio Moreno ofreció Al golpe, un concierto de percusión flamenca que contó con la colaboración especial de Juan José Amador y el también percusionista Agustín Jiménez. Moreno es un músico ecléctico, influenciado por la tradición cultural de su ciudad natal, Utrera, referente del flamenco histórico y contemporáneo. Crea un nuevo concepto en la interpretación, que funde la tradición de este arte con una sólida formación en la música académica europea.

El baile estuvo presente en la jornada del martes por la almeriense Anabel Veloso, quien presentó en el Teatro Central Secreto a voces. La obra muestra la más íntima naturaleza del artista ante su público buscando además el difícil equilibrio en entre la tradición y la época a la que pertenece y que define su forma llegar al flamenco. Andrés Marín y Jesús Guerrero firman dos coreografías de un montaje que cuenta con la colaboración especial de Dorantes.

La agenda de actividades de la jornada se completó con la presentación de la colección Flamenco y cultura popular de la Editorial Athenaica. Para tal ocasión, en el Espacio Santa Clara participaron José Luis Ortiz Nuevo y José Manuel Gamboa, los dos autores que presentaron libros, además de Pedro G. Romero, director de la colección.

Fuente: Bienal de Flamenco Sevilla 2016

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A 20 días del cierre de inscripciones, V Concurso Pasión por la Danza 2016

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V Concurso Pasión por la Danza 2016

El día 19 de noviembre de 2016

Teatro Bicentenario. Naucalpan, Estado de México.

Mayores informes con

Liliana Flores al teléfono: (55) 4444 8807.

Celular: 04455 4011 1381.

Correo electrónico
produccionespasionporladanza@gmail.com

Bases

Ficha inscripción

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Sergio Pérez Morales, Jurado V Pasión por la Danza 2016

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Sergio Pérez Morales

 

Nació el cinco de febrero de 1961 en San José del Rodeo, Guanajuato. Bailarín y maestro en danza contemporánea de técnica Graham, conciliada en el Ballet Nacional de México de 1979 a  2006.

Durante su formación artística, recibió clases de danza contemporánea de reconocimientos maestros como Kazuko Hirabayashi, Takako Asakawa, Christine Dakin, Tim Wengerd, Alessandra Prosperi, Donlin Foreman, Steve Rooks, Judith Hogan, Terese Capucilli, Diane Gray, Pearl Lang, Martin Lofsnes, Jennifer de Palo, todos ellos miembros  de la Martha Graham Dance Company

Como complemento a su formación técnica, tomó clases de Composición y coreografía (Janusz Subicz, Guillermina Bravo, Federico Castro, Adriana Castaño, Magdalena Brezzo); Anatomía y pedagogía aplicada a la enseñanza de la danza (Nancy Topf); Música (Joaquín López Chas, Eduardo González, Luis Rivero, Vicente López Velarde);

Así como de Teatro (Héctor Mendoza, Jorge Ortiz,  Eugenio Barba Julia Varley); Teatro físico del cuerpo (Tomás Rojas); Diseño y realización de vestuario (Antonio López Mancera, Kleómenes Stamatiades, Billy Barclay, Jarmila Estalova, Cordelia Borgia, David Antón).

Con el Ballet Nacional de México participó en diferentes  presentaciones en el Teatro del Palacio de las Bellas Artes, así como diversos festivales nacionales e internacionales.

Entre estos últimos bailó en teatros de Estados Unidos, Suiza, Italia, Alemania, Luxemburgo, Puerto Rico y Cuba.

Sergio Pérez fue el último  solista elegido por Guillermina Bravo. Para él, la coreógrafa repuso Estudio número 3. Danza para un bailarín que se transforma en águila. Para ello, obtuvo la beca de ejecutante del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de 1996-1997, interpretando esta danza, hasta el cierre de esta gran compañía en julio de 2006.

A lo largo  de su carrera, Sergio Pérez ha creado obras coreográficas con diferentes grupos de México: el Ballet Nacional de México, el grupo Epicentro del Colegio Nacional de Danza Contemporánea, Génesis de la Universidad de Guanajuato y Caleidoscopio de la Casa de la Cultura de León.

En su faceta de maestro, ha impartido cursos de danza contemporánea en la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana, en Difusión artística de la Universidad de Guanajuato, en la escuela de danza Georges Berard de la Universidad de las Artes de la ciudad de Aguascalientes, entre muchas otras.

 

En 1991 se traslada con la maestra Guillermina Bravo y otros bailarines a la ciudad de Querétaro para fundar el Centro Nacional de Danza Contemporánea. A partir de entonces es maestro de la licenciatura en el Colegio Nacional de Danza Contemporánea, Querétaro.

En 1993 y 1994 fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Guanajuato dentro del programa “Desarrollo Artístico individual”.

El Instituto Estatal para la Cultura y las Artes del estado de Guanajuato le otorga en 1999, por segunda ocasión, la beca “Creador con trayectoria”. Por ello realiza el proyecto coreográfico Cuando muere el sol, obra con carácter religioso basada en la vida y pasión de Cristo.

En el año 2000, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes le otorgan el estímulo “Educación por el Arte” para realizar estudios de danza en la Martha Graham School en la ciudad de Nueva York y realizar el proyecto “Mejorar el nivel de la enseñanza de la Danza en México”.

El Instituto Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Querétaro le otorga en 2004 la beca de creador con trayectoria para realizar el proyecto coreográfico Las últimas lecciones… los primeros pasos con bailarines del Ballet Nacional de México.

En 2008 fue ganador del premio  mejor ejecutante masculino del concurso coreográfico Miguel Covarrubias, patrocinado por el  INBA y la Universidad Autónoma Metropolitana.

En 2010 participó en el Festival Internacional de Danza en el teatro Morelos (Cuernavaca, Morelos). Así como presentó Lorca escultor de su alma en el Teatro de la danza  en el marco de la Gala de solistas que organizó la Coordinación Nacional de Danza.

En 2012 estrenó la coreografía El bailarín y el universo en el foro de usos múltiples de la ciudad de Querétaro, en la programación del festival “No estacionarse.

En este mismo año, realizó la coreografía Crisálida, la cual se presentó en el Teatro Metropolitano, del Centro de las Artes  de la ciudad de Santiago de Querétaro.

Funda en 2013 el grupo de danza contemporánea Cuando muere el sol, con el cual emprende una gira por diez municipios del estado de Guanajuato, además de otros espacios en Querétaro.

Participó con el video El bailarín y el universo en el VIII Festival Internacional de video danza de Sao Carlos Brasil en 2014. Así como realizó la coreografía Fémina, presentada en el foro de usos múltiples del Museo de la ciudad de Santiago de Querétaro.

En 2015 estrenó el proyecto coreográfico Vía Crucis para el Programa de Cultura en Movimiento que organiza el Instituto de Cultura del Estado de Guanajuato.

 

 

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Tradición, ritmo y colorido animan la Plaza Fundadores de León con la 31 Muestra de Danza Folclórica

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Tradición, ritmo y colorido animan la Plaza Fundadores de León con la 31 Muestra de Danza Folclórica

Con el lema Herencia en movimiento se lleva a cabo la 31 Muestra de Danza Folclórica, cuya programación está acompañada por el ciclo de documentales El ritmo de la herencia y la tradición; los talleres Introducción a la técnica de zapateado raza y Realización de máscaras de patol.

La fiesta de la danza, que se realiza del 23 al 30 de septiembre en la Plaza Fundadores y en la Casa de la Cultura Diego Rivera, tiene especial atención en los valores que tiene la danza folclórica, como lo son la memoria y una vista a la danza enfocada a la capacitación, resaltó José Antonio Alvear García, director de Desarrollo Académico del Instituto de Cultura de León.

“Queremos contar con presencia de grupos invitados, niños y gente joven, pero no como bailarines, sino como auditorio que tenga gusto por la danza folclórica para que pueda reforzar esa vocación”, señaló José Antonio Alvear García.

La Muestra de Danza Folclórica fue organizada por primera ocasión por Octavio García Frausto, en aquel entonces director del Ballet Folclórico de la Casa de Cultura, con el propósito de celebrar las Fiestas patrias y promover los grupos dancísticos.

Para esta edición se reúnen 19 agrupaciones, entre las que destacan el Ballet Folclórico Octavio García Frausto y los ballets folclóricos de Izquinapan, Raíces, de la Universidad La Salle Bajío; Gianicolo de San Felipe Neri; Magisterial de León, Infantil y Juvenil Quetzalistli, Xochiquetzal y la agrupación Danza de Indios Broncos del Señor de la Piedad, entre otros.

El grupo que inauguró la fiesta fue el Ballet Folclórico Izquinapan el viernes 23 a las 19:00 horas. El sábado 24 subió al escenario Raíces, de la Universidad La Salle Bajío, a las 17:30 horas, seguido del Ballet Folclórico Kuruch-Urapiti, a las 19:00 horas.

En tanto, el ciclo de documentales El ritmo de la herencia y la tradición se proyectará en el cineclub de la Casa de la Cultura Diego Rivera, del lunes 26 al viernes 30 de septiembre. Todas las funciones comenzarán a las 18:00 horas e incluirá material del Festival de Cine y Video Indígena de Michoacán Fecvi.

Para consultar la programación consulte http://institutoculturaldeleon.org.mx

Fuente: Secretaría de Cultura

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Farruquito lleva al Maestranza su nuevo espectáculo Baile moreno

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Farruquito lleva al Maestranza su nuevo espectáculo Baile moreno

La XIX Bienal de Flamenco, un proyecto del ICAS del Ayuntamiento de Sevilla, presentó Baile moreno la nueva propuesta de Juan Manuel Fernández Montoya Farruquito, el pasado sábado 24 en el Teatro de la Maestranza. El bailaor y coreógrafo sevillano vuelve al festival tras haber conseguido el Giraldillo al Baile en la pasada edición por su espectáculo Pinacendá.

En un ensayo abierto a la prensa celebrado en el propio Maestranza, Farruquito ha desvelado que el montaje habla de su propio padre, Juan el Moreno: “Fue un cantaor que dejó su mundo, el mundo del campo y de los caballos por el amor a una mujer, a mi madre. Se metió en el cante sin tener ni idea”.

“Siempre fue un artista en la sombra pero que tenía muchísima luz, porque se hizo un gran cantaor, aficionado, conocedor de los cantes y además estudió esta profesión con una delicadeza y una forma muy particular”, ha reconocido. De manera que Baile moreno se plantea como una reivindicación de su figura como “un gran cantaor y un gran artista”.

Como en otros espectáculos, Farruquito asume, además de la interpretación y la coreografía, la dirección artística junto a El Torombo y la musical con Ramón Vicenti. Esta función contó con servicio de taller-ludoteca en el propio teatro para facilitar la conciliación de la vida familiar y de ocio.

La jornada del sábado continuó con otro Giraldillo de 2014, en este caso de Toque, Miguel Ángel Cortés, quien compareció en el Teatro Central con Sonantas en tres movimientos.

En este concierto de guitarra, el granadino interpretó composiciones propias y adapta otras de José María Gallardo, Sabicas y Manuel López Farfán. Además, contó con la bailaora Ana Morales como artista invitada. Esta propuesta forma parte del ciclo Bienal con ñ, que cuenta con la colaboración de la Fundación Sgae.

Por su parte, Rocío Márquez y Fahmi Alqhai volvieron a establecer sus Diálogos de viejos y nuevos sones en San Luis de los Franceses. Es la tercera de las cuatro funciones programadas de esta exploración en torno al flamenco y sus variados orígenes, que van desde el folklore americano a la música italiana del Seicento.

Arcángel ofreció el último de sus recitales por los tablaos sevillanos, en esta ocasión en el Patio Sevillano. Bajo el título de Tablao el onubense reivindica el valor para el flamenco de estos espacios de representación. Acompañándolo estuvieron las guitarras de Salvador Gutiérrez y Dani de Morón, además de Patricia Guerrero.

Para los más pequeños de la casa, la Compañía José Galán de flamenco integrado, compuesta por personas con y sin discapacidad representó El aprendiz en el Teatro Alameda. La obra cuenta en clave flamenca la historia de un aprendiz de mago y la relación con su maestro.

La programación del sábado contó también con La huella. Todos somos Carmen Amaya de Melisa Calero, dentro de la programación de calle. Esta pieza se fundamenta en el paralelismo de la mítica bailaora catalana y la Hidra para encontrar el animal que cada uno de nosotros llevamos dentro. Asistieron a la bailaora Chloé Brûlé en lo coreográfico y David Montero en el ámbito escénico. Esta propuesta pudo disfrutarse tanto en la Casa de la Provincia, como en la plaza Virgen del Pilar.

Fuente: La Bienal de Flamenco de Sevilla 2016

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Morir joven o La lección del Fénix

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Morir joven o La lección del Fénix

Jorge Luis Ortiz Alarcón (1967-2016)

Óscar Flores Martínez

 

Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún: “Soy tuya”,
aunque sepamos bien que nos traiciona.
Para entonces, Manuel Gutiérrez Nájera

 

La sorpresiva noticia del fallecimiento de Jorge Luis Ortiz Alarcón (1967-2016) –notable bailarín, coreógrafo, director de compañía y promotor cultural veracruzano– empezó a circular profusamente en las redes sociales la tarde del jueves 22 de septiembre.

Si bien es cierto que pocos días antes, había trascendido que Jorge se encontraba delicado de salud, el saber de su inesperado deceso no aminoró el desasosiego de sentir la pérdida de una personaje que hizo mucho por la danza no sólo en su ámbito regional, sino de manera contundente en el país.

Estas breves líneas no se centrarán en poner de relieve las cualidades personales de Jorge. Navegan ya por el ciberespacio decenas de testimonios de familiares, amigos, alumnos y padres de esos alumnos que dejan testimonio de esto.

Quisiera, en cambio, intentar un brevísimo esbozo de la importancia que Jorge Luis tuvo para con la Danza… así con mayúscula. Paliar un poco la escasa información que de su trayectoria existe en los ámbitos de la academia y el aparato burocrático de la cultura y las artes.

Egresado de la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana, Jorge fue un bailarín poseedor de una técnica nítida, que al conjugarse con una expresividad tersamente contenida, dio un resultado resplandeciente.

Como coreógrafo, le recuerdo como uno de los mejores de su generación a nivel nacional. Alejado totalmente de las “modas” creativas que incesantemente devastan los escenarios dancísticos mexicanos.

Jorge Luis fue un creador profundamente comprometido. Para él, la coreografía partía de un oficio substancial, del conocimiento de estructuras sólidas, demandando a sus intérpretes una fuerte técnica, no para elaborar florituras tan bonitas como frívolas del gusto del gran público, sino para permitir que el intérprete y el público se aventuraran a adentrarse en temas complejos, en Danza entendida como Arte (con todo lo polisémico que pueda entenderse esta frase).

Ojalá que su obra coreográfica haya quedado al menos totalmente videograbada, para que pueda ser analizada por futuras generaciones.

A su labor como creador, se haya inseparable su trayectoria como director de compañía. Vera Danza (que inicia sus actividades el 13 de mayo de 1998), proyecto edificado al alimón con Daniel Acevedo, fue la materialización idónea del concepto dancístico que esta dupla de creadores desarrolló en un breve, pero brillante lapso.

No menos importante es la labor de Jorge Luis como promotor cultural. Vera-Danza fue mucho más que una mera compañía de danza contemporánea. Vera-Danza constituye una institución cultural privada digna de estudio.

Bajo su amparo se generaron diversas líneas de acción, una de ellas de la compañía, la cual por cierto no estuvo nunca cerrada a las propuestas de Ortiz y Acevedo, sino que se abrió generosa a la de coreógrafos de diversas tendencias y regiones del país.

Igual de importantes fue organizar cursos de diferentes estilos y técnicas dancísticas, la realización de, al menos, tres ediciones del Premio a la Creación Coreográfica Guillermina Bravo.

Entre los ganadores de este concurso se encontraron Marién Rodríguez y Jesús Ponce  (Xalapa), Isidro Arreola (Tabasco), Arturo Garrido y Sunny Savoy.

También se llevaron a cabo diversas ediciones del Festival Veracruzano de Danza Contemporánea, el cual no se circunscribió a presentar a agrupaciones xalapeñas, sino también de otras latitudes del Estado de Veracruz y  del país. Asimismo aglutinó mesas redondas, conferencias, exposiciones fotográficas, presentaciones de libros y reconocimiento a personalidades de la danza local y nacional.

Estos eventos se desarrollaron cuando el país ya estaban totalmente establecidas las políticas culturales neoliberales, entendidas no como la inclusión de particulares y empresas en el auspicio de las actividades culturales, sino como el pretexto ideológico para que la burocracia cultural mexicana alejara lo más posible al Estado del patrocinio directo de actividades artísticas y culturales.

Pese a ello, la dupla Ortiz-Acevedo –apoyado de un sólido equipo de trabajo– fue capaz de tejer una compleja red de patrocinadores que involucró no sólo a las reticentes instituciones oficiales municipales, estatales y nacionales; sino también a patrocinadores privados que iban desde restaurantes, hoteles, negocios, medios de comunicación hasta particulares.

Finalicen estas líneas con un pensamiento particular en torno a Jorge Luis. A lo largo del tiempo en que lo conocí, poco a poco se forjó en mí una inquietante similitud entre él y la mítica Ave Fénix.

Siempre me desconcertó que para una persona cuyo entorno pudiera ser tan fértil, se  transmutara en árido, al no ser aceptable la libertad creativa y de pensamiento. Esta circunstancia que para muchos de nosotros pudiera ser melodramáticamente inexorable, en Jorge Luis fue un acicate para la sublimación.

Gracias a esta voluntad de ser y de actuar acorde a sus principios, fue posible que Jorge Luis pudiera ser el bailarín, el coreógrafo, el maestro, el director de compañía, el promotor cultural en el que se convirtió.

Decires antiguos cuentan que cuando el Fénix sentía llegar su final, construía un nido especial en lo alto de un árbol con ramas de roble, canela, nardos, sándalo y mirra. Tras entonar una sublime melodía, el Fénix ardía y, poco tiempo después, renacía de sus cenizas.

Quien se tome la molestia de cotejar la lista de integrantes de Vera-Danza, se dará cuenta que algunos de sus bailarines danzaron en agrupaciones distantes, hay fotógrafos que expusieron su obra en una mampara en el vestíbulo durante un Festival y que ahora siguen documentando el quehacer escénico nacional.

El último proyecto de Jorge Luis fue una escuela de danza. Deseo fervientemente que de ella surjan valiosos artistas y público que sepa apreciar este arte. Creo que sería una forma tan bella como poética de renacer.